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jueves, 20 de agosto de 2009

Señor Kioskero [II]


Bien. La situación era la siguiente: estaba sin monedas para volverme, con una deuda de 0,25 ctvs, y enamorada del kioskero.

Automáticamente, me dirigí al kiosco de la otra cuadra. Compre unas mentitas (Frutales. Soy alérgica a la menta en estado puro). Conseguí un peso en monedas!. Al menos el viaje lo tenia cubierto, pero a esa altura lo ultimo que me importaba era volver a mi casa.

Aun me faltaba conseguir esos 0,25 ctvs. Me fui al próximo kiosco, pero esta vez debía caminar bastantes cuadras más. Ya ni sabia que comprar, necesitaba esas putas moneditas para volver a verlo. Claramente, no tenían monedas.

Comencé a desesperarme. Seguí caminando, di vueltas. No encontraba otro kiosco. De pronto quería llorar como una nena chiquita pataleando. Pero no, mantuve la calma, sin perder de vista mi objetivo, encontré otro kiosco. Ya ni me acuerdo que compre, creo que chicles. Y conseguí los añorados 0,25 ctvs!!!. Mientras volvía, contaba las cuadras que camine para lograr tener en mi mano ese cabildito plateado. Fueron 12. Y $5 los que gaste entre todo lo que tuve que comprar.

Y volví. Entre, con un aire de diva holiwodense y fui directo a el.


Pepita: Acá tenes tus 0,25 ctvs!

Kioskero: (debo admitir, que estaba sorprendido) Ai… …. … Muchas gracias.

Pepita: De nada.. (Yéndome)

Kioskero: Euu.. Cuando quieras podes volver a verme!

Pepita: Si si, como no!


Si no había gente quizás me animaba a entablar una conversación. Pero les aseguro que volveré, y seré millones

sábado, 15 de agosto de 2009

Señor Kioskero

Si bien paso días enteros maldiciendo la escasez de monedas, debo decir que esta vez me jugo a favor.
Como de costumbre, no tenia monedas para volver a mi casa, y por ende tenia que ir un kiosco a comprar algo, no sin antes crear un plan estratégico para comprar algo, cuyo vuelto sea nada mas ni nada menos que el bendito $1,20!
Me decidí por una Levite de naranja. Realmente no hice cálculos, pero di por hecho que por el precio estimativo, algo de monedas debían devolverme.
Cuando entro a la estación de servicio, me encuentro con una cola de cinco o seis personas, para abonar en el Pago Fácil. Maldición! Pero alzo mi mirada, y lo veo a el: al kioskero.

Párrafo aparte para este chico. Hermoso. Piel suave. Linda voz. Me gustaba hasta como daba el cambio!! Lo escuche solamente decir palabras típicas de su rubro como "Buen día", "Serian ciento cincuenta con veinticinco", "Tu vuelto, cuatro con cuarenta", "Chau, que tenga buen día", y con eso me basto para sentir que lo amaba profundamente!

Ahí mi pose cambio totalmente. Me puse en diva total. Hasta creo que tire trompita y todo. Patética, pero a la hora del levante todo vale. Note que su mirada se desvió hacia mí un par de veces, y me puso nerviosa, debo confesar. Hasta que decididamente, y se dirige a mi (salteando a los tres pobres viejitos que tenia delante mío)...

Kioskerito: Te atiendo a vos mientras tanto..
Pepita: (en esos 5 segundos hasta que le respondí, mi mente sucia se activo y pensé.."Atiendame nomás").. Dale, gracias. (Con sonrisita súper simpática cuasi exagerada)
Kioskerito: (buscando vuelto) No tenes veinticinco centavos?
Pepita: (cara de "que macana") Uy nooo, no tengo! (mentirosa)
Kioskerito: Bueno, no importa, cuando tengas ganas me los traes! (con un tono totalmente dulce y simpático).

Debo confesar, que no suelo ir a devolverle al kioskero si le quede debiendo una suma mínima. Y menos aun si el lugar no queda cerca de mi casa (como en este caso). Pero no podía perderme una segunda posibilidad de comunicación con su persona, así que decidí realizar una gran travesía para conseguir esos 0,25 ctvs.


P.d: Luego de muchos días de ausencia he regresado. No se si fue por falta de inspiración, o porque estaba en un proceso de limpieza mental increíble! (que místico sonó eso!). Pero hoy puedo decir que estoy MUY BIEN!