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miércoles, 29 de julio de 2009

Tan perfecto que... aburre!


El muchacho del que les contaré hoy lo describiría algo así como: interesante. O al menos en un principio así lo era. Tocaba el saxo, también la armónica, tenia una banda, sabía bailar tango, era inteligente y divertido. Era ese tipo de personas con las que podes hablar de todo, los temas van surgiendo naturalmente. Por este motivo hablábamos casi todos los días. Era demasiado perfecto para ser real. Tanto, que llegue a pensar: se la come o no se le para.

Mucho tiempo después, nos encontramos en el cumpleaños de nuestra amiga en común (la cual nos presento en su momento). El flaco dio vueltas toda la noche. Déjenme decirles, que soy una experta en detectar ese cagazo, ese “cuando-como-con que excusa me acerco?”, y me aprovecho y divierto de eso. Si, soy mala y me gusta serlo. Empezaron las miraditas, las sonrisitas, los comentarios al aire, y nada. Y mis dudas de gay/impotencia ya se empezaba a convertir en certeza.


Hasta que en un momento, me canse y decidí empezar a actuar. De algún modo tenía que llamar su atención, porque me gusta besar, y quería besar. Por eso, procedí a sentarme y fingir dolor de algo. Se sienta a mi lado mientras yo me agarro el tobillo.


Saxofonista: ¿Te duele mucho?

Pepita: Bastante, por eso estoy sentada.

Saxofonista: Hay algo que pueda hacer al respecto?

Pepita: ¿Tenés vendas o alguna tobillera?

Saxofonista: Jaja, no. ¿Te quedan fuerzas para ir para allá? (señalando un lugar mas apartado de la muchedumbre).

Pepita: ¿Que querés hacer allá que no puedas hacer acá?

Saxofonista: (cara de “flaca, sos una hija de puta, tirame un centro”).

Pepita: Bueno, yo se que te cuesta, así que la hacemos simple…Dame un beso.


Ya terminado el cumpleaños, fui directamente a mis amigas y les dije: Ya me aburrí! Fue record, nunca me aburrí tan rápido de un hombre. Y para colmo, no entendió la ley de los “chongos”, y me saludo con un beso…en la boca!!! No nene, no!